
Una oración silenciosa es contemplar tu cuerpo derramado en las tinieblas.
La imagen borrosa de las preguntas perdidas
que me niega la limosna del discurrir de mis lágrimas.
No puedo rehacer la frase de la demanda lacerada
ni la armonía desgarradora de tu cuerpo recordado.
Quiero revivir momentos que permanecerán para siempre
en esa celosa pesadilla que supone rememorarte.
La imagen borrosa de las preguntas perdidas
que me niega la limosna del discurrir de mis lágrimas.
No puedo rehacer la frase de la demanda lacerada
ni la armonía desgarradora de tu cuerpo recordado.
Quiero revivir momentos que permanecerán para siempre
en esa celosa pesadilla que supone rememorarte.
Dedicado a D. Antonio Machado en el día de su fallecimiento (Colliure, 22 de febrero de 1.939)
