Seguía buscándote por todos los sitios mientras tú permanecías encerrada
en una habitación blanca probándote varios pares de zapatos.
Un resquicio de luz se colaba por la ventana entreabierta iluminando la estancia y tu mágica presencia.
Cristales rotos en el suelo, fichas en la mesa. Los muros te rodeaban y… el silencio.
Una noche fui a tu habitación. Estabas sola. Andabas sinuosamente. Te seguía.
Desde las ventanas se contemplaban inmóviles figuras que parecían congeladas.
A lo lejos música estridente. Dejaste que te besará sin oponer resistencia, pero no me correspondías.
Nunca parecías estar esperándome. Había cierta distancia. Como si estuvieras en otro lugar, desconocido, trágico, fugaz.
Y se mezcla el pasado y el presente, fuga constante.
Perdiéndote para siempre en la noche tranquila.
jueves 22 de octubre de 2009
martes 28 de julio de 2009
LA ESFERA DE LOS SUEÑOS
Neutro
Todo permanece neutro en la esfera de los sueños
Mientras la ruina desempolva la curiosidad del enemigo
Decadencia
Ignorancia
Sometimiento
Todo es neutro para los sueños rotos
La ambición está cubierta de estiércol
Desengaño lastimoso de ilusiones perdidas
Inestable
Pasajero
Inconstante
Recreación animada de aspiraciones perdidas
Desestabilización objetiva de falsas fantasias
Traición manifiesta de argumentos insuficientes
Sufrimiento
Ceguedad
Alucinación
La sociedad ataca nuestras ilusiones
Y, mientras eso ocurre, nadie mueve un dedo
Todo permanece bajo el control del principal dirigente
Insolidario
Obstinado
Incoherente
Todo permanece neutro en la esfera de los sueños
Mientras la ruina desempolva la curiosidad del enemigo
Decadencia
Ignorancia
Sometimiento
Todo es neutro para los sueños rotos
La ambición está cubierta de estiércol
Desengaño lastimoso de ilusiones perdidas
Inestable
Pasajero
Inconstante
Recreación animada de aspiraciones perdidas
Desestabilización objetiva de falsas fantasias
Traición manifiesta de argumentos insuficientes
Sufrimiento
Ceguedad
Alucinación
La sociedad ataca nuestras ilusiones
Y, mientras eso ocurre, nadie mueve un dedo
Todo permanece bajo el control del principal dirigente
Insolidario
Obstinado
Incoherente
domingo 26 de julio de 2009
TRANSPARENCIA PERTINENTE
De repente, tras semanas sin hacerlo, cae la lluvia sobre el árido terreno.
Necesaria transparencia pertinente. Sequedad reconvertida.
Los charcos son espejos por descubrir. Reflejos obstinados de escenas conceptuales.
Ya con la cámara, el fotógrafo intenta descubrir paisajes con el agua de protagonista.
Abstracción evidenciada en ciénagas diminutas. ¿Retrato real o imaginario?
Juego intencionado de realidades perturbadoras. Espacio abierto a la creatividad.
Oportuna visión que desaparecerá con la brevedad adecuada.
Y cuando todo se ha evaporado, sólo la imagen rememora la realidad evidente de lo que fue.
Manifestación oportuna de la necesaria humedad pasajera e imprescindible.
Necesaria transparencia pertinente. Sequedad reconvertida.
Los charcos son espejos por descubrir. Reflejos obstinados de escenas conceptuales.
Ya con la cámara, el fotógrafo intenta descubrir paisajes con el agua de protagonista.
Abstracción evidenciada en ciénagas diminutas. ¿Retrato real o imaginario?
Juego intencionado de realidades perturbadoras. Espacio abierto a la creatividad.
Oportuna visión que desaparecerá con la brevedad adecuada.
Y cuando todo se ha evaporado, sólo la imagen rememora la realidad evidente de lo que fue.
Manifestación oportuna de la necesaria humedad pasajera e imprescindible.
sábado 27 de junio de 2009
EL NORTE
Buscar el norte es sencillo. Tan sólo necesitas una brújula.
Encontrarlo es más difícil. No todos pueden hacerlo.
Es descubrirte a ti mismo.
De repente, topas con un mar agitado,
un horizonte lejano y prados coloreados de verde.
No puedes mantenerte en pie y te sientas.
Observas, desde un silencioso interior sobrecogedor,
el paisaje majestuoso y el mar que, casi, lo ocupa todo.
Y te hipnotiza, te atrae, te conduce a sus profundidades.
Respiras sutilmente, desertas de tu mente
y te dejas embaucar por su diáfanos colores,
sus incondicionales sonidos, su magnético poder.
Justo en ese momento, pleno de hechizo,
descubres que realmente estás en el norte.
Haces introspección y revelas que, también,
formas parte de esa fotografía que contemplas,
apreciando que la libertad nunca antes estuvo así simbolizada,
sintiéndote más pequeño en ese ímpetu enaltecido.
Encontrarlo es más difícil. No todos pueden hacerlo.
Es descubrirte a ti mismo.
De repente, topas con un mar agitado,
un horizonte lejano y prados coloreados de verde.
No puedes mantenerte en pie y te sientas.
Observas, desde un silencioso interior sobrecogedor,
el paisaje majestuoso y el mar que, casi, lo ocupa todo.
Y te hipnotiza, te atrae, te conduce a sus profundidades.
Respiras sutilmente, desertas de tu mente
y te dejas embaucar por su diáfanos colores,
sus incondicionales sonidos, su magnético poder.
Justo en ese momento, pleno de hechizo,
descubres que realmente estás en el norte.
Haces introspección y revelas que, también,
formas parte de esa fotografía que contemplas,
apreciando que la libertad nunca antes estuvo así simbolizada,
sintiéndote más pequeño en ese ímpetu enaltecido.
jueves 21 de mayo de 2009
REALIDAD INQUEBRANTABLE
Camino descalzo sobre brasas humeantes,
determinante pasaje hacía el infinito.
Largas zancadas para llegar cuanto antes.
Paisajes lacerantes de un día primaveral.
Afilados obstáculos candescentes.
Rememoraciones crueles de un pasado saldado.
Fragmentos solidificados de la tormenta avivada.
El día está al llegar. Hay que perder el miedo.
La oscuridad, presa fácil para los sentidos,
desaparece tercamente ante la fuerza vital de la luz
que descubre los harapos mezclados con sudor.
El sueño, destronado por la reforzada vigilia,
pierde el sentido que mantuvo por momentos,
regresando, indisoluble, a la realidad inquebrantable.
determinante pasaje hacía el infinito.
Largas zancadas para llegar cuanto antes.
Paisajes lacerantes de un día primaveral.
Afilados obstáculos candescentes.
Rememoraciones crueles de un pasado saldado.
Fragmentos solidificados de la tormenta avivada.
El día está al llegar. Hay que perder el miedo.
La oscuridad, presa fácil para los sentidos,
desaparece tercamente ante la fuerza vital de la luz
que descubre los harapos mezclados con sudor.
El sueño, destronado por la reforzada vigilia,
pierde el sentido que mantuvo por momentos,
regresando, indisoluble, a la realidad inquebrantable.
sábado 9 de mayo de 2009
¿Cómo explicar el sabor de la mahonesa?
Un nuevo color ilumina tu blanca mano.
A día de hoy no se ha extinguido, es completamente nítido.
¿Cómo definir un color? ¿Cómo explicar el sabor de la mahonesa?
Colores, sabores e interrogantes durante algunas horas.
Aparente fortaleza, pequeños y grandes miedos.
Hay que saber, no obstante, leer la tristeza,
máxime teniendo un color distinto en la mano.
Hay que saber ensanchar los límites, investigando,
riendo por el camino y, claro, también llorando.
Pensando que queda mucho por recorrer
y luchando por ello. Por una gran verdad que es amor.
Y ese amor, al igual que el nuevo color, lo ilumina todo.
No dejes que se extinga.
A día de hoy no se ha extinguido, es completamente nítido.
¿Cómo definir un color? ¿Cómo explicar el sabor de la mahonesa?
Colores, sabores e interrogantes durante algunas horas.
Aparente fortaleza, pequeños y grandes miedos.
Hay que saber, no obstante, leer la tristeza,
máxime teniendo un color distinto en la mano.
Hay que saber ensanchar los límites, investigando,
riendo por el camino y, claro, también llorando.
Pensando que queda mucho por recorrer
y luchando por ello. Por una gran verdad que es amor.
Y ese amor, al igual que el nuevo color, lo ilumina todo.
No dejes que se extinga.
sábado 25 de abril de 2009
PASIÓN PRIMAVERAL
Atravieso con ansia la calle que me separa de la realidad virtual.
Al pararme, brevemente, junto a un escaparate,
escucho justo encima un alboroto inusual,
varias ramas de un platanero se agitan incesantemente.
Alzo la vista y una pareja de palomas, sin remilgo alguno,
retoza consecuentemente a las reglas primaverales.
Piquitos de amor, apropiación de la pareja, penetración desaforada.
Procedimientos pasionales de la primavera convertidos en paz y libertad.
El día, avanzado, calienta más de la cuenta para estas fechas.
Disfruto de su azote obstinado al tiempo que traspaso la calle,
arteria familiar apoderada de compases amatorios febriles.
Mientras sucede fluye en mi la necesidad de escribir.
Un ruido, proveniente del cierre de la puerta de una furgoneta,
me recuerda el chillido de una gaviota volando hacía el puerto.
Estoy en tierra dentro y con inmediatez regreso a la realidad.
Despiadadas distracciones carentes de objetividad.
Todo ocurre de manera cotidiana, con afianzada normalidad.
Voy excesivamente abrigado, he calculado indebidamente mi vestuario.
Repentinamente, la muchedumbre ha mudado su indumentaria.
Llego a mi destino. Pido café sólo. Me acomodo en un asiento.
Música conocida inunda el local. Jazz clásico para combatir la soledad.
Conecto mi ordenador. Reviso el correo. Contesto los más urgentes.
Algunos clientes gritan más de la cuenta. Pasa el tiempo.
Regreso a la misma calle perdiendome en la irracionalidad solitaria y fugaz.
Al pararme, brevemente, junto a un escaparate,
escucho justo encima un alboroto inusual,
varias ramas de un platanero se agitan incesantemente.
Alzo la vista y una pareja de palomas, sin remilgo alguno,
retoza consecuentemente a las reglas primaverales.
Piquitos de amor, apropiación de la pareja, penetración desaforada.
Procedimientos pasionales de la primavera convertidos en paz y libertad.
El día, avanzado, calienta más de la cuenta para estas fechas.
Disfruto de su azote obstinado al tiempo que traspaso la calle,
arteria familiar apoderada de compases amatorios febriles.
Mientras sucede fluye en mi la necesidad de escribir.
Un ruido, proveniente del cierre de la puerta de una furgoneta,
me recuerda el chillido de una gaviota volando hacía el puerto.
Estoy en tierra dentro y con inmediatez regreso a la realidad.
Despiadadas distracciones carentes de objetividad.
Todo ocurre de manera cotidiana, con afianzada normalidad.
Voy excesivamente abrigado, he calculado indebidamente mi vestuario.
Repentinamente, la muchedumbre ha mudado su indumentaria.
Llego a mi destino. Pido café sólo. Me acomodo en un asiento.
Música conocida inunda el local. Jazz clásico para combatir la soledad.
Conecto mi ordenador. Reviso el correo. Contesto los más urgentes.
Algunos clientes gritan más de la cuenta. Pasa el tiempo.
Regreso a la misma calle perdiendome en la irracionalidad solitaria y fugaz.
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