viernes, 7 de marzo de 2014

NO HAY MÁS INVIERNO QUE LA SOLEDAD






Otro día duro de un invierno inclemente
aterriza en las sombras de los árboles dormidos
acariciando con su frío las ramas más altas
de la soledad acurrucada en su copa.

El duro invierno es la soledad,
la negación absoluta del espíritu,
del vigor, el aliento, la energía,
desparramados tras una cortina corrida.

Otro día inclemente de un invierno duro
aparcado en la danza del diamante
con una voz ronca que delimita
mi impasible continencia.

Corro la cortina y un haz de luz ilumina la estancia
ya no hay sombras en los árboles
y brotes verdes dibujan su contorno
destapando la esperanza de una nueva vida.

Se acerca la primavera, es evidente,
y esa evidencia recorre con sus quejidos armónicos
una soledad  compartida con estampas
de este último invierno, ahora esplendoroso.

N_o_ _h_a_y_ _m_ás_ _i_n_v_i_e_r_n_o_ _q_u_e_ _l_a_ _s_o_l_e_d_a_d_ _

PEDRO SALINAS