Nieva en derredor
Escrupuloso candor
El frío impera
sábado, 4 de diciembre de 2010
UNA LUZ FULGURANTE
Escaparé de la nieve que cubre las aceras.
Buscaré una luz fulgurante, un espacio perfecto.
Escaparé de la condena perpetua, de los anhelos imposibles.
Examinaré aquellos colores que dejé y no son lejanos.
Tengo una oportunidad y no desistiré.
Puedo ir a cualquier lugar pero escudriñaré, una vez más,
esa luz luminosa e intensa que me hace ver las cosas
con un talante más optimista,
a la manera impetuosa del resplandor que cerca
los sueños hermosos.
Buscaré una luz fulgurante, un espacio perfecto.
Escaparé de la condena perpetua, de los anhelos imposibles.
Examinaré aquellos colores que dejé y no son lejanos.
Tengo una oportunidad y no desistiré.
Puedo ir a cualquier lugar pero escudriñaré, una vez más,
esa luz luminosa e intensa que me hace ver las cosas
con un talante más optimista,
a la manera impetuosa del resplandor que cerca
los sueños hermosos.
viernes, 5 de noviembre de 2010
EN SENTIDO FIGURADO
La revista literaria "En sentido figurado" publica en el número de noviembre-2010, mi poesía PÁLIDA LUZ DE LUNA. Además, la imagen fotográfica que acompaña a la poesía, es tambien de mi autoría (Imagen:©“Farolillos en el Paseo del Prado”, de Luis López. España, 2008).
Me siento muy agradecido de su publicación
Me siento muy agradecido de su publicación
domingo, 31 de octubre de 2010
EL BOSQUE DE LOS ALERCES
Pasear por el bosque de los alerces ralentiza los rechazos vitales,
dificulta la pertinaz realidad del aniquilamiento
quebrantando, por momentos, la integridad recurrente.
En esa siniestra oscuridad se desarrollan conversaciones entrañables.
Es el refugio obstinado para encuentros sospechosos.
En ese bosque lejano, de perfectos encubrimientos, un día te pregunté:
¿Lo harías? Y, pensándolo más de la cuenta, respondiste: sí.
Por desgracia, ese sí, aparentemente positivo,
se convirtió en un ataque aniquilador de oportunidades resguardadas.
dificulta la pertinaz realidad del aniquilamiento
quebrantando, por momentos, la integridad recurrente.
En esa siniestra oscuridad se desarrollan conversaciones entrañables.
Es el refugio obstinado para encuentros sospechosos.
En ese bosque lejano, de perfectos encubrimientos, un día te pregunté:
¿Lo harías? Y, pensándolo más de la cuenta, respondiste: sí.
Por desgracia, ese sí, aparentemente positivo,
se convirtió en un ataque aniquilador de oportunidades resguardadas.
lunes, 21 de junio de 2010
EL VERANO ESPERA AL OTRO LADO DEL ESPONTÁNEO DECORADO
Me acurruco en el instante sostenido
de los plazos alargados de una luz desorientada.
A lo lejos, presiento en los yermos paisajes sorianos,
la humedad desprendida por la última nube primaveral.
Un haz luminoso aparca en los árboles extraviados
y la nube, con su halo desprendido,
confunde ese instinto que supone que el verano espera
al otro lado del espontáneo decorado.
de los plazos alargados de una luz desorientada.
A lo lejos, presiento en los yermos paisajes sorianos,
la humedad desprendida por la última nube primaveral.
Un haz luminoso aparca en los árboles extraviados
y la nube, con su halo desprendido,
confunde ese instinto que supone que el verano espera
al otro lado del espontáneo decorado.
viernes, 12 de marzo de 2010
LA VIDA TRASPASADA
Todo rebota en el espejo de la imaginación desbordada,
y ese instante, que es parte de la existencia, ni se inmuta,
no se sobresalta por tantas esperanzas ya ajusticiadas.
En una lúgubre habitación desolada, encontramos algo
que en blanco y negro transmite frustración,
mientras todo se debilita en esa dimensión translucida de la expectativa
sin siquiera deslizarse el poso solitario de la vida traspasada.
y ese instante, que es parte de la existencia, ni se inmuta,
no se sobresalta por tantas esperanzas ya ajusticiadas.
En una lúgubre habitación desolada, encontramos algo
que en blanco y negro transmite frustración,
mientras todo se debilita en esa dimensión translucida de la expectativa
sin siquiera deslizarse el poso solitario de la vida traspasada.
jueves, 10 de diciembre de 2009
PÁLIDA LUZ DE LUNA
La oscuridad se apodera de la estancia,
-las horas nunca pasan en balde-.
Momentos antes, los últimos rayos
de un sol intenso lo iluminaban todo,
realzando con brillantes colores
las tonalidades que ahora ya no existen.
Enciendo la luz y la pieza se torna cálida,
reverberando ardientes colores
que van palideciendo a medida
que los ojos se acostumbran.
El paso de la luz a la sombra
acontece en limitados minutos.
Sobrecoge pensar en ello,
en esa rapidez pulida del tiempo
que ataca con incertidumbre
las realidades más vitales.
Todo es intenso mientras dura,
expedito cuando ha pasado,
sutil en la memoria tejida de acontecimientos sucedidos.
Abro un libro sin concentrarme en su mensaje.
Me abandono en pensamientos solitarios
que traspasan lo inalterable de situaciones
liquidadas por el tiempo.
Sensaciones lejanas que afloran de nuevo
Indagando mi interior apesadumbrado,
desconsolado por la circunstancia inexorable
que supone la realidad apagada
en un lapso que pasa sin darme apenas cuenta.
Apago la luz, artificialmente dispuesta,
tras someterme a la fantasía de un juego luminoso
que existe mientras refleja inquietudes abordables.
Respiro en silencio, agazapado bajo la luz de la luna
que entra solidaria por la diáfana ventana.
Me duermo sumido en el ámbar traslucido de los sueños.
Y, cuando despierto, se ha consumido un fragmento más de vida.
Me despejo, tolerando de nuevo, el solemne albor de luna
sentenciando lo que ha pasado sin apenas controlarlo
-las horas nunca pasan en balde-.
Momentos antes, los últimos rayos
de un sol intenso lo iluminaban todo,
realzando con brillantes colores
las tonalidades que ahora ya no existen.
Enciendo la luz y la pieza se torna cálida,
reverberando ardientes colores
que van palideciendo a medida
que los ojos se acostumbran.
El paso de la luz a la sombra
acontece en limitados minutos.
Sobrecoge pensar en ello,
en esa rapidez pulida del tiempo
que ataca con incertidumbre
las realidades más vitales.
Todo es intenso mientras dura,
expedito cuando ha pasado,
sutil en la memoria tejida de acontecimientos sucedidos.
Abro un libro sin concentrarme en su mensaje.
Me abandono en pensamientos solitarios
que traspasan lo inalterable de situaciones
liquidadas por el tiempo.
Sensaciones lejanas que afloran de nuevo
Indagando mi interior apesadumbrado,
desconsolado por la circunstancia inexorable
que supone la realidad apagada
en un lapso que pasa sin darme apenas cuenta.
Apago la luz, artificialmente dispuesta,
tras someterme a la fantasía de un juego luminoso
que existe mientras refleja inquietudes abordables.
Respiro en silencio, agazapado bajo la luz de la luna
que entra solidaria por la diáfana ventana.
Me duermo sumido en el ámbar traslucido de los sueños.
Y, cuando despierto, se ha consumido un fragmento más de vida.
Me despejo, tolerando de nuevo, el solemne albor de luna
sentenciando lo que ha pasado sin apenas controlarlo
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