lunes, 10 de marzo de 2008

BAILA, SUFRE, SUEÑA

Sueña que puede soñar
asolando emociones internas.

Llora. Cuando llora nada es implícito,
inunda sus pálidas mejillas
de ternura rescatada.

Se emociona fácilmente
con cualquier música penetrante.
Llora. Cuando llora sufre,
y no quiere sufrir, no merece la pena.

Se obsesiona. Es penetrante y cálida.
Se apasiona. No encuentra tiempo
para ordenar su talento, sus destrezas.

Y mientras espera, baila.
Baila para olvidar sus penas,
para renovar su interior,
para adentrarse en las pasiones.
Baila para remover su espíritu,
para atravesar muros opresores,
para atenuar nostalgias,
para regresar al punto de partida.

Baila, sufre, sueña.
Se alimenta de interiores
demostrando sus naturales deseos.

sábado, 8 de marzo de 2008

DOMINGO DE MARZO

Repto deprisa
el invierno atiza
y no voy a misa.

miércoles, 5 de marzo de 2008

REMANSOS INTANGIBLES DE IMPERTINENTES RECUERDOS

Mientras emerge con fuerza esa música celebrada,
denoto que roza tu escritura mi humilde corazón.
Grafía deliberada que demuestra intolerancia,
desperfecto meditado de inusuales despedidas.

Rememoro momentos felices y apasionados,
conversaciones sutiles, etéreas, compasivas, impalpables…
Mientras el mar era testigo innegable de las palpitaciones,
necesarias, palpables, condescendientes.

El tiempo recurre inmediato,
añora perfumes diluidos en esencias sazonadas.
Discurre incansable por sendas dilapidadas,
remansos intangibles de impertinentes recuerdos.

lunes, 3 de marzo de 2008

Fiebre, endeble, pesebre.

Dolor, nubes, fiebre.
Calor, sudor, pesebre.

Distancia, sueño, traición.
Sábana, río, pasión.

Flemas, herida, colisión.
Testigo, alfombra, persuasión.

Soledad, amago, reducto.
Fruto, extenuación, producto.

Sangre, orgullo, mueble.
Precio, barullo, endeble.

viernes, 22 de febrero de 2008

ATARDECER DE INVIERNO

Las nubes forman una fina capa anaranjada
que, al filtrarse, incendia el extenso océano.
Colores imposibles de registrar:
reflejos grises del cielo en el azulado mar,
amarillos rojizos en el horizonte,
amalgama de malvas en las alturas.

El sol se desfigura en la línea divisoria
mitigando la serenidad de los tibios colores.
Una cálida brisa carga el ambiente y
la oscuridad se va apoderando de todo
bajo la serenidad de un atardecer invernal.

HÚMEDO AISLAMIENTO CONDESCENDIENTE

La lluvia cae con suavidad formando una tenue cortina
que impide contemplar nítidamente el mar.

La música relajante y a volumen adecuado
favorece y consiente la lectura.

Gente solitaria provista de vistosos paraguas
irrumpe en el encharcado paseo junto al mar.

Algunas nubes se desplazan consecuentemente
acompañadas de infinidad de gaviotas debilitadas.

Permanezco inalterable a lo que sucede a mí alrededor
pasando una y otra página de testimonios hermosos.

Sigue cayendo la lluvia, la gente solitaria va y viene tranquila,
el tiempo se escapa de manera irreductible.

El ciclo de la vida es una película en color, descrita en capítulos,
que permite descifrar fragmentos cotidianos
sonando acordes de húmedo aislamiento condescendiente.

miércoles, 23 de enero de 2008

FIEBRE EMBRAVECIDA

Despierto.
La última ola irrumpe con brusquedad
el penetrante silencio ahora olvidado.
Me asomó a la terraza
y la luna descubre blancas espumas.
A lo lejos decenas de pesqueros
se deslizan sonoros en el horizonte.
Es madrugada y estoy despierto
asumiendo la terquedad de la soledad transgredida.
Fiebre embravecida repentinamente.